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Cómo Amaestrar Un Gato Salvaje?

Amaestrar un gato salvaje: Un gato salvaje es cualquier gato natural de la naturaleza que no ha tenido contacto directo con los humanos.

Los gatos que alguna vez tuvieron dueño y ahora viven por su cuenta se llaman “callejeros” y no se consideran salvajes.

Los gatos salvajes se identifican por su comportamiento tímido: escapan cuando alguien se acerca y atacan cuando se siente atrapados.

Cómo amaestrar un gato salvaje

Cómo amaestrar un gato salvaje

Con el tiempo, los gatos salvajes se pueden amaestrar y sostener como mascotas, mas algunos prosiguen mostrando un comportamiento tímido durante el resto de su vida.

Los gatos salvajes han interactuado poco con los humanos, o bien no lo han hecho en lo absoluto.

Muchos de ellos nacen en la naturaleza, otros han sido abandonados por sus dueños o se han perdido Cualquiera que sea su origen, estos suelen temerle a la interacción con las personas y lo más probable es que te rasguñen o te muerdan, en lugar de acurrucarse en tu regazo (por lo menos al comienzo).

Este temor hace que sea difícil amaestrar un gato salvaje.

Si te has decidido a amaestrar un gato salvaje, necesitarás mucho tiempo y paciencia para lograrlo.

Llevar a un gato salvaje a tu casa

Alista una habitación para el gato salvaje.

Este debe continuar en un área cerrada, hasta el momento en que se sienta más cómodo contigo y su nuevo ambiente.

Alista una habitación pequeña y apacible (como un baño) que esté alejada de las personas y otras mascotas.

En su interior, coloca una caja de arena, un tazón de comida y uno de agua, y algunos juguetes.

Cerciórate de que las ventanas y las puertas de la habitación estén cerradas, así evitarás que escape.

Asimismo, revisa la habitación para determinar si cuenta con algún orificio o bien grieta por los que podría salir.

Si la habitación cuenta con anaqueles, retira todo lo que podría caer al suelo.

Crea escondites en la habitación (por ej., cajas de cartón volteadas que tengan orificios cortados).

Emplea tierra de maceta orgánica como arena higiénica por lo menos en los primeros días, ya que el gato salvaje estará considerablemente más acostumbrado a ella que a la arena sanitaria común para gatitos.

Alumbra la habitación con una lámpara, en vez de encender la bombilla del techo.

La oscuridad dejará que el gato salvaje se sienta más seguro en su nuevo ambiente.

Coloca algunas prendas viejas (por ej., calcetines o sudaderas) en la habitación, de esta manera vas a hacer que se acostumbre al aroma de las personas.

El gato salvaje precisará como mínimo unas horas para establecerse.

Coloca una jaula para mascotas en la habitación con una trampa.

Tendrás que llevar al gato salvaje al veterinario a fin de que le brinde la atención que tanto requiere (por ej., vacunas, desparasitaciones, pruebas de VLFe y VIF).

Es probable que puedas transportarlo con más facilidad si lo colocas en una jaula, en vez de usar la trampa.

Deja la puerta de la jaula abierta y coloca ciertas mantas y gominolas en su interior, de esta forma será más cómoda para el gato.

Coloca una toalla sobre la trampa y la jaula para crear otro escondite seguro.

Captura al gato salvaje.

No te sorprendas si el gato huye cuando procuras aproximarte.

La única forma segura de apresarlo y llevártelo a casa será poner una trampa compasiva para animales.

Las trampas compasivas para animales están diseñadas de tal modo que la puerta se cierre tras el gato cuando este pise el panel que se encuentra en el fondo de la trampa.

Puedes atraerlo hacia la trampa poniendo algunos pedazos deliciosos de comida en la parte posterior de la misma.

Probablemente se sienta aterrorizado a raíz del sonido que emita la puerta al cerrarse cuando pise el panel.

No obstante, no sufrirá lesiones.

En Internet podrás conseguir trampas clementes para sostener animales vivos.

Puedes comunicarte con el cobijo de animales o bien el centro de control de animales de tu localidad para preguntar si pueden prestarte una trampa.

Pone un poco de material de cama cómodo (toallas o bien mantas) dentro de la trampa.

Alimenta al gato salvaje al aire libre.

Debes domesticar a un gato salvaje en tu casa.

No obstante, el miedo que el gato sienta a interactuar con personas representa un inconveniente si vas a llevártelo a casa.

Si lo nutres al aire libre, esto puede ser útil a fin de que al menos comience a confiar en ti o bien en que lo alimentarás.

Dale de comer a exactamente la misma hora todos los días.

Manipular a un gato salvaje

Pasa tiempo con el gato salvaje sin mantenerlo.

En el momento en que el gato haya tenido tiempo para establecerse, puedes comenzar a interactuar con él para que se acostumbre a la interacción con las personas.

Puedes eludir los rasguños y las mordeduras vistiendo prendas de manga larga, pantalones, guantes y zapatos cuando ingreses a la habitación.

Asimismo, podrías llevar un pedazo de cartón con el que puedas cubrirte si el gato se lanza contra ti.

Pasa un tiempo con el gato aproximadamente a exactamente la misma hora todos los días, puesto que si cuentas con una rutina, esto lo ayudará a establecerse en tu casa.

Toca la puerta ya antes de abrirla y entra con lentitud.

Háblale con un tono de voz sosegado mientras te encargas de sus necesidades (p. ej., limpiar su caja de arena, reemplazar su comida y su agua.

No mires fijamente al gato salvaje ni hagas contacto visual con él, ya que podría percibirlo como una muestra de agresividad.

En vez de ello, desvía la mirada y desciende tu cabeza.

Cuando se sienta más cómodo contigo, siéntate con él por una hora más o menos en las mañanas y en las noches.

Además de hablarle, puedes leer un libro o bien trabajar tranquilo en tu notebook.

No procures sostenerlo al inicio.

Si intentas sostenerlo, es probable que te muerda, te rasguñe y que sisee.

Juega con el gato salvaje.

Si lo haces, esto permitirá que se sienta más cómodo contigo, ya antes de mantenerlo.

Adquiere algunos juguetes ligeros para gatos en la tienda de mascotas de tu localidad y deja que juegue con ellos mientras lo acompañas en exactamente la misma habitación.

Asimismo, puedes preparar un juguete casero para “provocarlo de forma juguetona”.

Une un pedazo pequeño de lona a un hilo y une el hilo a un palito pequeño.

No permitas que juegue solo con este juguete.

Podría tragarse el hilo y padecer una obstrucción intestinal que requeriría un cuidado veterinario exhaustivo.

Observa el lenguaje anatómico del gato salvaje que te indique que está “listo”.

amaestrar un gato salvaje puede ser bastante arriesgado, en tanto que podría ponerse a la defensiva con rapidez y lanzarse contra ti a causa del miedo.

Si le prestas atención a su lenguaje anatómico, podrás determinar si se siente cómodo dando un paso más en su interacción con las personas.

El lenguaje anatómico que señala que el gato no está listo comprende a los ataques y los gruñidos con las orejas lisas sobre su cabeza.

Asimismo, podría sisear si no desea que lo mantengas.

Si luce parcialmente apacible en tu presencia, esta es una buena pista que señala que podría estar listo a fin de que lo sostengas.

Haz que el gato salvaje se acostumbre a tu mano.

Si el gato todavía se muestra cauto con la interacción con las personas, este requerirá tiempo para habituarse a tu mano.

Al comienzo, coloca tu mano tendida en el suelo, con la palma boca abajo.

Deja que se te acerque y permite que salte hacia tu pierna, tu brazo o bien tu mano.

No cedas a la tentación de acariciarlo.

Las ocasiones en las que te explore serán su manera de probarte para determinar si eres una amenaza.

Al inicio, mantén tu mano alejada de él, a una pequeña distancia.

A medida que el gato se sienta más cómodo con tu mano, podrás acercarla junto con tu cuerpo.

Debes permitir que sea quien comience el contacto.

Si das el primer paso, podría atacarte.

Acaricia al gato salvaje.

Acariciarlo podría parecerte el instante de la verdad, ¿admitirá tu caricia o bien te atacará? Coloca un juguete cerca de tu mano y tiéndela en el piso.

Si el gato se aproxima, olfatea y empuja tu mano, considéralo como una señal para levantar la mano con lentitud y sostenerla a la altura de sus ojos.

Deja tu mano a la altura de sus ojos por poco tiempo, entonces empieza a acariciarlo.

Observa su lenguaje anatómico.

Los músculos tensos, la cola meneándose, las pupilas dilatadas y las orejas planas son signos que indican que debes dejar de acariciarlo y darle un poco de espacio.

La primera vez que lo acaricies, hazlo por un tiempo corto.

Lo mejor es dejar de acariciarlo antes de que te indique que es suficiente.

Levanta al gato salvaje.

Si tienes a un gatito salvaje, puedes intentar levantarlo y ponerlo en tu regazo en el momento en que se sienta más cómodo con tus caricias.

Envuélvelo de forma lenta y cuidadosa con una toalla (dejando espacio para mantenerlo del cogote) para eludir que te rasguñe o bien te muerda, y recuerda que es un animal salvaje.

Gira su cuerpo de tal modo que su cabeza no apunte en tu dirección.

Sujétalo del cogote sosteniendo con solidez la piel que se halla en la base de su cuello.

Toma la piel lo más cerca posible de sus orejas, cerciorándote de no sujetarla con demasiada firmeza.

Levántalo en el aire y colócalo en tu regazo de manera cuidadosa.

Si te lo permite, acarícialo y háblale con un tono relajante.

Las madres de los gatos los toman del cogote; no obstante, no te sorprendas si al gato salvaje no le agrada que lo hagas.

Lee las señales anatómicos y determina si le agrada o no que lo tomes del cogote.

Jamás te acerques a un gato o gatito salvaje desde el frente.

Analiza qué salvaje es el gato.

Estos son completamente salvajes (no ha estado en contacto con humanos o solo han sido contactos negativos), semisalvajes (ha habido cierto contacto positivo con humanos) o bien convertidos en salvajes (gato de casa abandonado que se vuelve semisalvaje).

Los gatos completamente salvajes serán los más difíciles de domesticar y socializar, y los convertidos en salvajes serán los más fáciles.

Los gatos semisalvajes procuran a las personas a fin de que les den alimento, mas no desean una mayor interacción con ellas.

Este nivel mínimo de interacción con los humanos les deja aprender pistas sociales importantes del mundo humano.

A veces, a los gatos semisalvajes se les llama gatos “comunitarios”.

Calcula la edad aproximada del gato salvaje.

Si cuentas con una estimación de su edad, vas a poder determinar lo simple o difícil que va a ser domesticarlo.

Los gatitos salvajes, de manera especial los menores de diez a 12 semanas de edad, acostumbran a ser simples de amaestrar.

Los gatos salvajes más viejos que han sido salvajes por un largo tiempo van a ser los más bastante difíciles de domesticar, de ser posible hacerlo.

Los gatos salvajes no deben separarse de sus madres hasta estar destetados (a aproximadamente las cuatro semanas de edad).

Si hallas a un gatito salvaje con su madre, atrapa a los dos al mismo tiempo.

Mantelos juntos dentro de tu casa, hasta el momento en que el gato se haya destetado por completo.

Comunícate con la oficina de rescate de animales de tu localidad, a fin de que esterilicen a la madre y la regresen a su colonia.

Determina tu capacidad para amaestrar  un gato salvaje.

Amaestrar un gato salvaje es difícil y no hay garantía de que puedas conseguirlo exitosamente.

Aparte de ser un reto, esto puedo tomar mucho tiempo.

Los gatitos salvajes podrían domesticarse en solo 2 a 6 semanas; por otro lado, se podría requerir un año o bien más para hacer lo mismo con un gato salvaje adulto.

Para hacer que un gato salvaje se acostumbre a tu casa y socializarlo, podrías precisar múltiples horas de tu tiempo todos los días, durante meses.

Sé honesto contigo y determina si puedes lidiar con este nivel de compromiso diario.

Probablemente la atención veterinaria que reciba el gato salvaje sea costosa.

Determina si tu situación económica te deja abonar la atención que reciba el gato salvaje.

Advertencias

Los gatos salvajes son animales salvajes.

Es bastante probable que un gato salvaje te rasguñe o bien te muerda si no eres cauteloso cuando interaccionas con él.

Si no te sientes cómodo atrapando y sosteniendo a un gato salvaje, consulta con un veterinario o el centro de control de animales de tu localidad.

Los gatos salvajes son frágiles a muchas condiciones, como la exposición al clima (por ej., el viento y la lluvia), las infecciones y los ataques de otros animales.

Las tasas de mortalidad de los gatitos salvajes llegan casi al cincuenta por ciento .

Consejos

Debes tratar de domesticar al gato salvaje solo si piensas quedártelo.

Si no has podido domesticar a un gato salvaje, no te desanimes.

No todos y cada uno de los gatos salvajes pueden domesticarse para vivir con personas.

Un gato totalmente domesticado podría preferir pasar el tiempo en solitario.

Si desea separarse de ti, bríndale todo el espacio que desee.

Por norma general, los gatos salvajes no son adecuados para la adopción, puesto que solo acostumbran a apegarse a quien los ha domado.

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